Hidratación e higiene del bebé

La piel del bebé

La piel del bebé recién nacido es muy frágil en el momento del parto. Madura con el tiempo hasta los 8-9 años. Sus características especiales son las siguientes:

1. Su capa superficial es muy fina para construir una barrera eficaz contra los agentes externos, por lo que es extremadamente sensible y se inflama fácilmente.
2. Su pH cutáneo es neutro y se va haciendo ácido progresivamente. Ello implica una menor defensa frente a microorganismos patógenos.
3. Los mecanismos de defensa de la piel son todavía deficientes con lo que cualquier lesión o irritación puede comportar riesgo de infección.
4. Existe una insuficiencia en la secreción de grasa y sudor que implica un déficit en la lubricación de la epidermis y en la película hidrolipídica protectora de la piel.
5. Los pliegues cutáneos son profundos y numerosos, por lo que se requiere una higiene muy cuidada. La higiene es una necesidad primordial en la piel de un bebé.
6. El pañal es un contenedor de las deposiciones del bebé. Como tal contenedor origina una oclusión cutánea prolongada que facilita el desarrollo de microorganismos nocivos para la piel. El nivel de las potenciales lesiones estará directamente relacionado con el tipo de deposiciones, la calidad del pañal y el tiempo de contacto de heces y orina con la piel.

Recomendaciones para el cuidado adecuado de la piel del bebe

  • El baño
  • -Los niños pueden realizar el baño diariamente pero se recomienda que su duración no sea mayor de 25 minutos.
    -El agua debe tener una temperatura de 30 a 32 grados centígrados y la temperatura ambiental estar entre los 24 a 26 grados centígrados
    -Se recomienda usar geles de baño adecuados a la piel del bebé, que tienen las características de mantener una adecuada hidratación cutánea.
    -El shampoo debe ser hipoalergénico o en su defecto usar el mismo gel de baño.
    -Por una cuestión de practicidad el lavado de cabeza debe ser previo al lavado del cuerpo.
    -El secado del bebé debe ser metódico evitando dejar lugares húmedos y usando toallas suaves preferentemente de algodón.

  • Higiene del cordón umbilical
  • El cordón umbilical puede estar presente las primeras 2 semanas de vida y para su higiene se recomienda en cada cambio de pañal el uso de gasas con alcohol para evitar infecciones, este tipo de higiene se debe realizar hasta unas 48 horas posteriores a la caída del mismo.
    No se debe mantener el cordón umbilical cubierto por gasas ya que esto perpetúa la humedad de la zona y por ende retasar la caída normal del mismo.

  • Higiene de la región del pañal
  • En la higiene de la piel merece una atención especial la limpieza del área del pañal. En esta zona, debido a la humedad y al contacto con la orina y las heces de niño, son frecuentes la irritaciones y las infecciones cutáneas (por hongos, generalmente). Por ello, es muy importante el cambio frecuente de pañales y el lavado de esta zona cubierta con el pañal. Son recomendables las pomadas protectoras (pasta al agua) después de cada lavado. La higiene debe hacerse de adelante hacia atrás en las niñas ya que de esta manera disminuye el riesgo de infecciones en las vías urinarias por "arrastre de bacterias”. En las zonas de los pliegues que abundan en los bebés debe realizarse un secado a conciencia con toallas de algodón ya que es un lugar donde se acumula humedad y esto a su vez favorece la aparición de dermatitis del pañal.

  • Higiene de orejas y nariz
  • El uso de bastoncitos suaves de algodón puede ayudar a la higiene de estas zonas pero siempre que se hagan en forma superficial y externa con sumo cuidado.
    Estos elementos si se emplean en forma más profunda pueden producir innecesarias lesiones en la suave piel del bebé.

  • Hidratación diaria
  • Después del baño, debemos aplicar una crema hidratante especialmente formulada para la delicada piel del bebé. Su piel se mantendrá suave y protegida de agentes externos aportando confort y bienestar a su delicada piel.
    Este momento “especial” puede ser aprovechado para realizar suave masaje corporal con efecto relajante que ayudará a conciliar el sueño más fácilmente y se convertirá en una forma de comunicación con él.
    El masaje puede ser parte de la rutina diaria, el bebé sabrá, por ejemplo, que después del baño y antes de que le pongan su ropita, le proporcionará este momento tan esperado. Al oír a su madre frotándose las manos con la crema, el bebé ya se sentirá preparado para vivir la agradable experiencia del masaje. En estos breves minutos, el bebé encontrará la paz y disfrutará de un enorme placer. A la mayoría de los bebés les encantan el contacto físico. No es de extrañar que los masajes tengan un efecto tan calmante y relajante para ellos.